TOMMY


Tommy se hace llamar Tommy, pero se llama Tomás. Tiene 21 años, es de provincia, de Arequipa, hermosa ciudad al sur del Perú. Vive en Lima desde hace año y medio. Sus padres lo echaron de casa porque se enteraron que era gay. Dijo que era gay activo, que solo penetraba, pero era gay y la señora que es cristiana evangélica y el señor que ha sido militar le dijeron que se largue. “Vete para Lima. te vamos a mandar plata todos los meses para que estudies y vivas bien, pero te queremos lejos de casa, lejos de tus hermanos, puedes ser un mal ejemplo para ellos. Si alguna vez recapacitas y decides dejar esa vida de mierda, puedes volver, pero mientras seas “eso” mantente lejos de nosotros.”

Vive en casa de una tía, en el segundo piso y tiene bastante libertad porque la tía es puta que no cobra y anda de fiesta en fiesta, de hombre en hombre y le da igual que el sobrino salga, venga o vaya. Cuando se emborracha, llora, recuerda a su vieja, dice que era cariñosa; extraña a su padre y anhela algún día abrazar a sus tres hermanos y decirles que los ama con todo el alma. Y llora otra vez porque dice que es gay pero no es malo y no entiende porqué lo rechazan, “Tienes suerte, huevonazo. – le dice Juanka. Te botaron de casa, pero te mantienen. A la mayoría de gays los botan y no les dan ni mierda. Ya no llores” y lo abraza.

Tommy estudia ingeniería de sistemas (informática) y es lo que llamaríamos un geniecillo de la computadoras. “Niño rata de mierda” le dice Juanka. Es fanático de los videos juegos y si se lo propone, puede hackear un Facebook. Ya lo ha hecho.

Se ha enamorado tres veces. Una en Arequipa y dos en Lima. Las tres veces ha sufrido, ha llorado. Igual aún cree en el amor y cree que su media naranja está esperando.  Lo dice su horóscopo, ese en el que cree firmemente y que lee cada día.

Se enamoró en Arequipa y lo engañaron. El pasivo era mayor que él y mientras era su pareja, también era pareja de otros treinta activos. Tommy se destruyó y ese depresión fue la que motivó que sus padres se enteren que era gay. Cagado.

Una vez instalado en Lima conoció las delicias de una de las urbes más grandes del mundo y entre su Arequipa tranquila y la Lima de casi 12 millones de habitantes, se volvió loco. Aquí hay tantos pasivos como en procesión y Tommy salió a conocer las delicias de la gran ciudad. 

Se enamoraría, entonces, de un muchachito con apariencia de monaguillo de iglesia. Dulce, tierno, un angelito. “Ese huevón parecía un ángel – cuenta – no mataba ni una mosca, pero cuando yo creía que estaba en su casa pensando en mí, se lo estaban comiendo en todas las poses”. Tommy fue engañado por el monaguillo y quedó con el corazón derruido.

Por esos días conoció a Juanka en un grupo para activos en Facebook. El buen Juan Carlos lo devolvió a la vida. Congeniaron rápido y se hicieron patazas. En una de sus salidas, conoció a Elmer, un pasivo con pinta de modelo y culo de estrella del porno. Tomas se volvió loco y Elmer hizo lo que quiso con él. Le quitó su dinero, lo vejó, lo engañó, lo utilizó. La oportuna intervención de Juanka lo salvo de un vejamen mayor. Tommy quedó con el corazón derruido.

Aun con tres engaños, mi amigo cree en el amor, cree que hay alguien perfecto para él, alguien que será fiel, que lo amará y lo llevará al amor pleno y total. ¡”Huevadas” gita Juanka. Tommy no hace caso y cree que hoy o mañana o pasado, su media naranja llegará para amarlo y hacerlo feliz…

DATOS DE TOMMY

  • Mi amigo muere por ser youtuber, pero se muere de miedo de hablar ante cámaras. Por eso, será complicado que haga su sueño realidad. 
  • Es un activo de raza como Juanka y como yo, aunque reconoce que a su ultima pareja, al guapo que casi lo desvalija, le llegó a lamer el pene. Cuando nos contó eso entramos en crisis. Pero se excusó que estaba ebrio de tragos y de amor. Y dice que el pene no tiene sabor, que no entiende porqué los pasivos lo chupan tanto…
  • Su “ojo clínico” para detectar pasivos suele fallar. Cuando cree haber hallado un pasivo resulta que el tipo es activo o versátil y muestra sus ganas de follarlo. Tommy sale disparado.
  • Odia a su tío Vicente, al hermano de su padre. No nos quiere decir porqué lo odia, pero lo odia y dice que es un maldito hijo de perra que ojala no se muera para sufra y sufra mucho. Cosas de familia, dice, pero no le creo, no le creemos.
  • No es tan fanático del fútbol como Juanka o como yo, pero igual le gusta y lo consume. Dice que la selección peruana está repleta de mequetrefes, de perdedores de mierda y no confía que clasifiquen a Rusia 2018. Eso si, cuando Perú mete un gol, grita como loco y casi llora por este país que lo vio  nacer y donde la gente como él, como yo, como nosotros, no tiene derechos…

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ALONSO

Hasta hace un año no era gay o por lo menos no lo sabía. Admito que se me paraba la verga mirando el culo de algunos compañeros de la escuela, pero eso eran hormonas, no homosexualidad. Admito que ver a Justin Bieber cantando “baby, baby…” me erectaba e imaginaba que el canadiense me daba una mamada, pero eso eran hormonas, no homosexualidad. Admito que alguna vez se me paró la vaina al estar detrás de algún culón, pero eso eran hormonas, hormonas adolescentes alborotadas, no homosexualidad.

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