ESTO ES REAL, ES MI DIARIO, MI VIDA, SON MIS EXPERIENCIAS.
SOY
ALONSO Y ESTE ES MI MUNDO…

En en TRACK 6, el TRACK anterior…

4:51 a.m

Me besaba con Danilo y bailábamos abrazados cuando Lucho interrumpió uno de nuestros besos tratando de decirme algo al oído

-¿Qué pasa, huevón?- pregunté molesto.

Lucho estaba ebrio y se hacía complicado entender lo que decía

-No te entiendoooo..
-Alonsooo- balbueó y señaló hacía la puerta de ingreso de la disco-. ¿Esa no es la chica que estaba en tu casa la noche que fui para quedarme?

Miré hacia la puerta y entre la gente que se sorteaba, divisé que cerca de la barra estaban Lucía, el marica desgraciado de la sudadera del orgullo, Katty y Paul, su enamorado. Ellos miraban a todos lados como buscando a alguien.

¿Qué pasa, peque?- preguntó Danilo.

En ese momento todo se tornó gris, me faltó aire y sentí que mi vida estaba a punto de explotar… . [VER  EL TRACK 6 – CLICK AQUÍ ]

Cuando cumplí 13 años, las mujeres de mi casa y mi vida me obsequiaron un iPad. Fui el adolescente más feliz. Antes de aquel regalo, escribía mi diario de vivencias en mi laptop. Lo hacía de vez en cuando. Pero cuando el iPad llegó a mi vida, escribir pasó a ser una actividad constante. Escribía en los recreos del colegio, en el baño, en el transporte escolar, en el parque, en mi cama, en cualquier lugar.  Eso de poner DÍA y HORA a cada párrafo me viene desde siempre, no es de ahora, y responde a que escribía a modo de bitácora y aprovechando pequeños espacios de tiempo.

Mi tableta registra añosssss de vida, días enteros, momentos completos de alegría, duda, miedo, confusión. Hace un rato leía cuando le di un beso a Nicole Ríos, a los 14 años, en una fiesta. Ella me llevó a los jardines traseros de la casa en la que estábamos, me arrinconó contra una pared de ladrillos y me besó. Me dejé besar. Fue rico. Dos minutos después, su hermano mayor se apareció molesto y gritando “¡deja a mi hermana CTM!” El pelirrojo me quiso golpear. Corrí por toda la casa intentando escapar. Un tío de Nicol me salvaría de una golpiza segura. El brother tenía 20 años y medía 1.94 cm. Si en aquel tiempo hubiese tenido DIARIO DE ALONSO, hubiese posteado para miles de personas lo sucedido tal cual lo tengo escrito, con la misma adrenalina y locura que viví, como hago ahora con lo que me pasa.

Leía, también, cuando cierta vez, a los 15 años, en las duchas del colegio y luego del entrenamiento del fútbol, fui testigo de cómo Luciano C. (no diré su apellido) creyendo que estaba solo en el vestuario, se masturbaba mientras se metía dos dedos en el culo. Quedé pasmado y excitado. No entendía mucho porqué andaba excitado, pero Luciano se percató de mi presencia y se puso a llorar. Le dije que no diría nada y me fui. Si en aquel tiempo hubiese tenido DIARIO DE ALONSO, hubiese posteado para miles de personas lo sucedido tal cual lo tengo escrito, con la misma adrenalina y locura que viví, como hago ahora con lo que me pasa.

O, podría haber posteado cuando fui por primera vez a una discoteca gay y un señor de unos sesenta años me ofreció dinero por chuparme el pene. Obviamente no acepté. O, cuando en una noche de baile en el Downtown y mientras me besaba con un pasivo bien rico, apareció un compañero del  equipo de fútbol de la universidad acompañado de su novia y sentí que iba a morir ahí mismo. Tuve que esconderme en el baño de la Zona Latina por casi cuarenta minutos hasta que desapareció. O, cuando hace unos meses, mientras hacía las compras de los sábados con mi Tía Gigi y mi abuela, me di cara a cara con un brother al que había penetrado días antes. El pasivito se había esforzado esa mañana por parecer muuuuuy gay y traía un pantalón verde limón y un polo con la leyenda “Unión Civil Ya”. Quise evitarlo, pero me saludó efusivo y por mi nombre. Mi tía y abuela lo miraron raro y tuve que decir que era un conocido de la universidad. Sudé frío. Si por esos días hubiese tenido DIARIO DE ALONSO, hubiese posteado para miles de personas lo sucedido tal cual lo tengo escrito, con la misma adrenalina y locura que viví, como hago ahora con lo que me pasa.

Porqué digo todo esto, porque hoy que mi DIARIO se convirtió en WEBLOG y lo comparto con miles de miles de personas de todos lados, debo dejar claro que no me invento nada, no acomodo nada y  posteo lo sucedido tal cual lo tengo escrito, con la misma adrenalina y locura que viví. Por ejemplo, en este momento, estoy sobre el césped, en un jardín de la universidad, esperando que sea la hora de mi siguiente clase, evitando a la insoportable de Lucía y escribiendo, como siempre, en mi iPad… 

DOMINGO 21 DE MAYO

4:51 a.m – Discoteca LEGENDARIS

Lucía de mierda, acompañada del marica ése de mierda y de Katty de mierda y Paulcito, también de mierda, apareció en Legendaris. ¿Para qué? Asumo que para verme, para encontrarme, para poder gritar ¿qué haces aquí? No sé. El asunto es que sentí que todo lo que ocultaba podía evidenciarse. Si Lucho, pese a su borrachera, no hubiese tenido segundos de lucidez para darse cuenta que Lucía estaba en la disco, ella me hubiese encontrado besándome con Danilo y eso hubiese sido el fin del mundo.

4:52 a.m

Juanka que también conoce a Lucía (ella cree que es un gran amigo del fútbol) se acercó presto a esconderme.

-¡Métete al baño!- exigió.

Danilo no entendía nada. Lo dejé de pronto. Me importó un carajo que estaba allí.

4:53 a.m

Caminaba hasta el baño cuando percaté que Lucho me seguía.

-¿Qué haces aquí, oeeee?- reclamé.
-Ella puede reconocerme- respondió-. Además, no voy a dejarte solo.

Estaba por meterme al baño, cuando Amilcar (siii, el gogo venezolano que hacía una semana había semi penetrado) se cruzó en mi camino.

-Pana, quiero darte mi WhatsApp- me dijo poniendo la boca en forma de corazón.

Entendí, entonces, que el gogo nalgón, era la única persona que podía ayudarme.

-Amilcar, ayúdameeee.
-¿Qué pasaaa, chamo?
-Mi ex enamorada ha venido y me está buscando, necesito esconderme.

El gogo me tomó del brazo y me llevó hacia la parte de trasera de la disco, donde habíamos estado la semana anterior. Me dejé llevar.

-¿Y tú quien eres?- preguntó Amilcar tras comprobar que Lucho caminaba junto a nosotros.
-Soy su amigo- respondió él.
-Es mi amigo y también necesita esconderse- dije.

Amilcar nos llevó hasta la puerta del cuarto donde nos habíamos encerrado la semana anterior. Comprobó que estaba cerrado.

-¡No tengo la llave, chamo!- barbotó-. Quédense aquí,  no se muevan. Voy por la llave.

El gogo caminó con dirección a la pista de baile mientras Lucho y yo nos escondíamos tras unas planchas de madera apostadas en las paredes.

-No entiendo porqué tu ex enamorada viene a una discoteca de maricones- expresó Lucho casi reponiéndose a su borrachera.
-Creo que a buscarme.
-¿Ya sabe que eres marica?
-No me llames marica.
-Bueno, ¿sabe que eres maricón?
-No me llames maricón, carajo.
-Buenooo, ¿sabe que te gustan los hombres?
-No sabe, pero… Es una larga historia.
-Por cierto, ¿cómo conoces al gogo dancer que parece extranjero?
-Es venezolano.
-¿Cómo lo conoces?
-Estás muy preguntón y yo estoy muy nervioso. Imagínate encontrarme con Lucía y que ella…
-Pero solo dime como lo conoces, no entiendo.
-No jodas, Lucho, no tengo ganas de explicar nada.

Como si la situación no hubiese sido compleja, de pronto todo empeoró. Apareció, cual ser maligno, el moreno pareja de Amilcar.

-¡Qué haces aquí, chiquillo de mierdaaaaaaaaaa!- gritó.
-Por favor, no quiero pelear- dije.
-Qué me importa lo que tú quieras, hijo de puta- respondió él y se aproximó a mí intentando tomarme de la solapa.

En ese momento, como salido de la Liga de la justicia, Lucho se paró frente al tipo y lo empujó.

-¡A él no lo tocas!- gritó el culo fácil sacando la voz más grave que tenía y olvidando su borrachera.
-¡Sal de aquí!- gritó el negro para empujarlo y lanzarlo varios metros más allá.
-No quiero pelear- dije y en realidad no quería, me preocupaba más Lucía.

El negro me arrinconó contra la pared e intentaría ahorcarme usando sus casi dos metros y cuerpo fornido.

Pero Lucho no iba a darse por vencido y convertido en mi super héroe personal, cogió una botella vacía de cerveza y se paseó amenazante delante del matón.

-Oye, negro, concha tu madre, deja a Alonso o te juro que te clavo esta botella en el cuello.
-Jajajaja… arrímate, mocoso de mierda. A ti y a tu amigo los destrozo- dijo el gorila.

Lucho, entonces, golpeó la botella contra la pared, la rompió y se quedó con el pico en la mano. Me sorprendí, no imaginé que el pasivo que me comí tantas veces tuviese esos gestos propios del mundo del hampa.

-Te he dicho que lo sueltes, negro hijo de perra- dijo Lucho con los ojos furiosos y el pico en la mano mientras se acercaba al tipo como si no tuviese miedo de nada-. ¡Te juro, re putaa de tu madre, que te clavo esto en el cuello así me pase lo que mierda sea. ¡Déjalo, concha tu mareeeeeeee!- ordenó.

El negro se puso blanco y me soltó en al acto

-Deja esa botella, Lucho- dije.
-Ahora, negro rechucha de tu madre, te vas a dar media vuelta y te vas a largar o te clavo esto en la cara- dijo haciendo el gesto de querer cortarlo.

El tipo vio al diablo y salió corriendo.

Mi teléfono timbró. Era Juanka.

-Alonso, ya se fueron- informó.
-¿Estás seguro?- pregunté.
-Lo he comprobado. Salí a la calle y no hay rastro de ninguno.
-Voy para allá, espérenme.

Lucho dejaba el pico de botella en el piso y se reponía de su repentina furia.

-Vamos Lucho, ya se fueron- dije.

Estábamos por irnos cuando Amilcar llegó presuroso.

-Disculpa, chamo. No encontraba al que tenía las llaves.
-Ya no te preocupes, ya se fue mi ex. Pero, gracias, de todas maneras.
-Me alegro, pero no te vayas.

-Tenemos que irnos, nos esperan- dije.
-Pero, que se vaya tu amigo y tú entra conmigo al cuarto para terminar lo que empezamos la semana pasada- dijo el gogo poniendo la voz muy, muy sexy.
-Es que…
-Vamos pana, no seas así – dijo el bailarín acercándose a mí y queriendo besarme.
-¡Oye, prostituta de mierda!- gritó Lucho con el pico de botella otra vez en la mano-. ¡Aléjate de él!
-Ayyyyyyyyyyyy – chilló el veneco.
-¡Lucho, qué haces, cálmate!
-Métete al cuarto- le ordenó Lucho mostrando el pico de la botella.
-¿Qué tienes chamo?
-¡Métete al cuarto o juego al tres en uno en tu cara, zorra de mierda!

Amilcar abrió la puerta del cuarto con premura y se encerró.

-Lucho, no hacía falta que…
-Cállate Alonso y camina. Estoy harto de tus puteríos- me respondió lanzando el pico más allá.
-Pero, Lucho, qué tienes.
-Camina, carajo. Tienes 18 años pero a veces pareces de 50 y otras de 12.
-Oye Lucho, no sé que…
-Cállate, Alonso, que calladito te ves más bonito.

5:03 a.m

Comprobé que Lucia y sus amigos se habían marchado y el alma me volvió al cuerpo.

-¿Dónde está Danilo?- pregunté.
-Estaba aquí, pero creo que fue al baño- respondió Juanka.

Tommy regresaba feliz de darse un beso tras otro.

-¿Qué pasa?- preguntó.
-¿Haz visto a Danilo?- le pregunté.
-¿Quién es Danilo?- me contestó.

5:10 a.m

Busqué a Danilo por todos lados y no lo encontré.

-Sugiero que nos vayamos- dijo Juanka-. Lucía puede regresar. Quien sabe y esté cerca haciéndote la guardia.
-¿Pido el Uber?- preguntó Tommy.
-Si, pide ya- dijo Juanka.
-Pero Danilo no está- dije.
-Yo iré a buscarlo- se ofreció Lucho.
-Naaaaa, ya viene el Uber- dijo Tommy.
-Pero no lo voy a dejar- dije.
-Quién lo manda a largarse en un momento así- se quejó Juanka.
-El pobre no sabía lo que pasaba- lo excusé.
-Yo le dije que te habías ido a esconder porqué tu ex flaca vino y aún sabiendo eso se desapareció- refutó Juanka.
-Quizás fue al baño- dije.
-El Uber llega en dos minutos- dijo Tommy.
-Yo traigo al tal Danilo- dijo Lucho.
-Qué no jodaaa… No vamos a perder el Uber por él- habló Juanka.

5:14 a.m

El taxi nos esperaba y la posibilidad de que Lucía y su tropa aparezcan era latente.

-¿Nos vamos?- preguntó Juanka.

Me daba tristeza dejar a Danilo, pero no entendía el motivo por el cual se había desaparecido. Quizás había ido a buscarme, quizás le pasó algo. De cualquier manera, permanecer en la disco era un riesgo.

5.20 a.m  – en la Calle Berlín

Habían muchos autos, mucha gente en la calle y  no podíamos dar con el taxi que nos recogería.

-Es un Toyota Yaris- señalaba Tommy.

Habían varios Toyotas Yaris.

El taxista llamó a Tommy y le dijo que nos esperaría en la esquina, pues no podía estacionarse cerca de la puerta por el tumulto de automóviles.

Caminamos, entonces, hasta la esquina de la cuadra 3 de Berlín. El auto era dorado y sí que era difícil encontrarlo entre la multitud.

En ese instante y saliendo del Tip Top, un restaurante ubicado justo en la esquina del Legendaris, nos topamos con Lucía, la marica loca, Katty y Paul.

-¡Allí está tu ex!- chilló la loca señalándome.

Sentí que mi vida era un infierno, una caca, una mierda…

-¡Alonsoooo!¡Alonsooooo!- gritó la pesada.
-Hazte el disimulado- dijo Juanka.

Lucía se sorteó entre los autos que se amontonaban y caminó hacia mí.

-¿Qué haces aquí?- preguntó- . ¿Has estado otra vez en la disco gay?
-Hola Lucía- dije mientras trataba de pensar en una respuesta.

Juanka y Tommy estaban paralizados, la loca del orgullo gay me retaba con la mirada, cuando Luchito intervino.

-¿Disco gay?¿Dónde hay una disco gay?- preguntó con cara de confusión.
-No te hagas el que no sabes- respondió Lucía.
-Mira, flaca, no te conozco, pero no sé de qué disco gay hablas, ni modo la casa de mi tía Paula sea una discoteca para maricas y no nos hemos dado cuenta- dijo Lucho con la voz más masculina que tenía.
-Aquí a media cuadra hay una discoteca de homosexuales- dijo ella.
-Nosotros hemos estado en el departamento de mi tía Paula, aquí a una cuadra y media, en la calle Bellavista 327 departamento 409 letra A celebrando su cumpleaños número 53.
-¡Qué raroooo!- dijo la loca metiche.
-Lucía, no he ido a Legendaris, pero si hubiese ido qué te importa- dije.
-¿Vas a discos gays, Alonso?- preguntó Lucho.
-He ido un par de veces- respondí siguiéndole la cuerda.
-Dice que para divertirse porque la música es buena- dijo Lucía con ironía.
-Hemos ido en grupo- intervino Juanka– y no veo el problema.
-¡Que me están contando, carajooo! ¡Yo soy homofóbico- gritó Lucho y dirigió su mirada a la loca del orgullo- y cuando veo maricones me dan ganas de cortarles la cara y el cuello!
-Ayyyyyyyyyy, vamonos Lucyyyyyyy- dijo la loca-. Este tipo parece peligroso.
-¿No has estado en Legendaris ahora?- preguntó mi ex novia poniéndose cada vez más odiosa.
-Te dije que no- respondí-. Hemos estado ehhh… en la casa de la tía de Lucho.

En ese momento se acercaron Katty y Paul.

-Habla Zayn- saludó Paul. Katty apenas me miró.
-Habla Paul- saludé.
-¿Tu no eres el que botaron de su casa?- le preguntó Lucy a Lucho observándolo detenidamente- y que llegó el día de la madre llorando. Yo estaba en la casa de Alonso ese día y…
-No estaba llorando- respondió él.
-Siento interrumpir- intervino Tommy– pero ya está aquí el Uber.
-Todo esto me sabe muy raro- dijo mi ex poniendo la cara de Soraya de “María la del barrio”.
-¿Tú eres gay?- le preguntó Lucho al marica.
-Vámonosss, pinkyy, ese tipo me mira mal- dijo la loca obvia.
-¡Te hice una pregunta!- gritó Lucho.
-Ayyyyyyy- chilló el afeminado escondiéndose detrás de Paul.
-Lo que no entiendo, Alonso, es qué haces justo en la esquina de la disco gay, podías haberte ido más allá- dijo la odiosa de Lucy.
-Disculpen que me entrometa- habló Juanka-, pero estás haciendo un drama en la calle y por algo absurdo.
-Lucy, vamonos- pidió Katty.
-Hemos estado en una fiesta muy cerca, ya lo explicó nuestro amigo Lucho- siguió hablando Juanka-. Lo que no entiendo es porqué Alonso debe darte explicaciones de donde va o no va.
-¡Tú no te metas!- le respondió Lucy.
-Si me meto- enfrentó él-. Yo soy amigo de Alonso y sé que tú ya no significas nada para él. Entonces, pregunto, ¿porqué una flaca por la que él ya no siente nada, que no le importa nadaaaaa, debe pedirle explicaciones.
-Lucy vamos, por favor- pidió Katty
-Alonsoooo, ¿no te importo nada?- preguntó ella con los ojos a punto de estallar en lágrimas.
-Lucy, ya hemos hablado de eso, no te parece tonto…
-¡Alonso tiene otra enamorada!- anunció Lucho -. Una chica linda que ya debe estar en su casa descansando.
-¿Eso es cierto, Alonso?- lloró Lucy-. ¿Tienes otra?
-Lucho, no digas nada más- dije.
-No, Alonso, dile la verdad a tu ex-  respondió él-. Dile lo que nos has dicho a todos en la fiesta de mi tía Paula, que no amas a Lucía, tu ex, y que no sabes cómo hacer para sacártela de encima.

Lucy estaba a punto de desmayarse.

-¿Eso es verdad, Alonso?- preguntó ella.
-Lo digo una vez más- habló Juanka-. Mi amigo no tiene que darte explicaciones.
-¡Respóndeme, Alonsooo!
-El Uber está esperando- dijo Tommy.
-Si Lucía, ehhh tengo otra enamorada- respondí.
-Pinkyyy, vamonos – le dijo la loca-. Ya es mucho show el que estamos…
-¿Eres gay?- preguntó Lucho otra vez a la loca.
-Ayyyyyy, yo me voy- dijo la maricona y cruzó la acera.
-Lucy, amiga, vámonos- pidió Katty.
– El taxi se va a ir- protestó Tommy.

El Toyota Yaris dorado se posó frente a nosotros. Nos trepamos en el. Dejé a Lucy llorando en la esquina de Berlín. La loca y Katty la consolaban.

5:31 a.m  – en el taxi

-Te excediste, Lucho. Porqué has dicho que tengo otra, puta mareeee… – protesté.
-No seas malagradecido, oeee- interrumpió Juanka- y agradece a Lucho que te salvó de la bruja y sus amigos.
-Es que le dijo que tenía otra y ahora…
-Calla, huevón y agradece- siguió hablando Juanka-. Si no fuera por Lucho estarías cagado en este minuto.

No respondí. El aire que entraba por la ventana del auto casi me ahogaba.

-Bien, Luchoo, eres lo máximo- exclamó Tommy.
-¿Luchito, de veras tu tía Paula vive en la calle Bellavista?- preguntó Juanka.
-No tengo ninguna tía Paula y no sé donde mierda queda exactamente la calle Bellavista jajajaja… -respondió él echándose a reír.
-¿Y qué habrá pasado con Danilo?- pregunté.

Nadie me hizo caso.

-Luchito, el miércoles vamos al cine- le dijo Tommy.
-Puede ser- respondió el culo fácil-. Lo que pasa es que mañana tengo una entrevista en el Kentucky Fried Chicken para trabajar. Si me aceptan creo que empiezo ya y no sé si podré ir.
-Qué bueno que empieces a trabajar- dijo Juanka.
-Tengo que hacerlo, si no cómo me mantengo- dijo él-. No tengo a nadie en el mundo- añadió y se echó a llorar.

Juanka y Tommy lo abrazaron.

-No digas eso, huevonazooo, nos tienes a nosotros y a la familia de Alonso- dijo Juanka.
-A su familia, quizás, pero a Alonso no, él me odia- lloró Lucho.
-Alonso no te odia- dijo Juanka.
-¿Tu no lo odias, no Alonsito?- preguntó Tommy.

No respondí.

6:04 a.m en mi CASA

Entramos a  mi casa sin hacer mucho ruido. Nos sacamos los zapatos y subimos la escalera sigilosamente.

Me quedé en el segundo piso y Lucho se iba para el tercero.

-Lucho, espera- le dije.

Me quedó viendo.

-Gracias por defenderme- dije bajando la voz para que las mujeres de la casa no escuchen.

Con los ojos brillosos como si quisiera llorar, Lucho me  dijo con voz bajita.

-Yo te defendería de todos y de todas. Yo daría lo que sea por ti. Mientras yo esté cerca nadie te hará mal. ¿Lo tienes claro?- y se subió a su habitación.

No supe que decir.

6.10 a.m – en MI HABITACIÓN

Me quitaba la ropa para dormir cuando llamaron a la puerta de mi habitación. Pensé que era Lucho culo fácil con ganas de recibir verga. Me equivoqué, era mi madre.

-Alonso, ¿puedo entrar?- preguntó.
-Si maaa- dije.

Entró con el rostro muy preocupado, trémulo, con la misma expresión de cuando quiere decirme algo importante.

-¿Qué pasa, maaa?
-Respondeme algo, hijo, pero respondeme con la verdad.
-Si ma, ¿qué pasa?

Ella se paro muy cerca mío.

-¿Es cierto que vas a discotecas gays?- preguntó.

Un balde de agua helada cayó sobre mí. El pánico entraba a las ligas mayores. 

-¿Eres gay, Alonso?

Me callé, me morí, quise llorar.

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Comments

  • Nick junio 20, 2017 at .

    Yo creo que Alonso se quedará a las finales con Lucho, o derepente a Lucho le pasará algo y el se arrepentirá de no haberle echo caso ya que Lucho hace muchas cosas, tubo el error de ser culo facil, pero derepente le da una oportunidad quién sabeee

    Reply
  • Daniel junio 23, 2017 at .

    Me encanta la forma en la que cuentas tu vida, aunque es una pena que tengas tanto problema….. Por tora parte que afortunados todos los que han tenido algo contigo jaja 😉

    Reply
  • [TRACK 8] "SI, SOY GAY" | EL DIARIO DE ALONSO junio 28, 2017 at .

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